Tintoreros de plantas, hilo con paciencia
Las tejedoras recogen flores, cortezas y hojas para crear tintes que cambian con el clima, el pH del agua y la estación. Muestran cuadernos donde cada lana guarda una nota: horas de maceración, mordiente, temperatura, humor del día. En sus mantas aparecen valles enteros: azules de sombra, verdes de prado, amarillos de heno. Cada pieza abraza hombros cansados y protege historias que no quieren olvidarse.